Historia de una Portada (2ª parte)


19 Nov
19Nov

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Publicar un libro me recuerda al proceso por el que las mariposas  se transforman dentro de su crisálida.  Durante meses y a veces años, el trabajo de escribir se realiza apartado de los ojos del mundo, hasta que el libro sale a la luz y vuela con sus propias alas.

 La portada de ANATOLIA, 6000 AÑOS ATRÁS tiene a mi parecer, colores dignos de uno de esos seres voladores.

 Pero cuando Ignacio Danti dibujó el mapa de Anatolia sobre las paredes de la "sala de los mapas" del Palazzo Vecchio, la razón por la cual Cosimo I de Medici se los encargó... no tenía que ver exactamente con los libros, ni, por supuesto,  con las mariposas. 

¿Qué motivó a Cosimo I de Medici a encargar la pintura del mapa?

Como os expliqué en el artículo anterior, Cosimo había sido educado junto con sus primos Alejandro y Lorenzino y Alejandro era el destinado a gobernar Florencia, una vez la República hubiera sido derrotada.

 Podrían parecer detalles de unas relaciones personales que han pasado a la Historia por referirse a una familia poderosa, pero, en realidad, estaba enmarcado en una serie de acontecimientos que implicaban a buena parte de Europa. Francisco I de Francia y el emperador Carlos tenían puesto los ojos en la península itálica para extender su dominio sobre el Mediterráneo, con las consiguientes ventajas estratégicas y comerciales subyacentes. 

Italia era, además, donde se asentaban los territorios papales. El Papa, más allá de su poder como jefe de estado, tenía una dimensión espiritual. Por tanto, sus decisiones implicaban  a los creyentes independientemente de las fronteras.

 Así, poder influir en las decisiones del Sumo Pontífice bien por la vía diplomática, bien por la fuerza era una ventaja política que tener en cuenta.

 Los italianos en general,  por su parte, no veían con buenos ojos las injerencias extranjeras, claro. Sin embargo,  las grandes dinastías como los Medici,  pero también los Sforza, tenían intereses económicos y territoriales cuya gestión rozaba el encaje de bolillos. 

El emperador Carlos y el rey Francisco tuvieron que vérselas no con uno, sino con dos Papas Medici,  que pactaron con uno u otro monarca en función de sus conveniencias personales y familiares. Con el devenir de los acontecimientos, quedó claro que la balanza del poder se inclinaba del lado del emperador Carlos, por lo que Clemente VI, el segundo de los Papas Medici, abandonó la liga que él mismo había promovido con el rey francés para aliarse con el emperador, por el precio de restaurar los Medici en Florencia en la persona del joven Alejandro.

 Alejandro estuvo no obstante pocos años en el poder. Su propio primo, Lorenzino, lo asesinó con ayuda de un sicario.

 ¿Por qué? Sólo él lo sabe.

 Teorías se hicieron muchas, desde envidias de poder a amores frustrados. Lorenzino, no obstante, aseguró que su acto estaba motivado por la defensa de la República, cuyas instituciones habían quedado en un mero papel mojado. Buscando evitar el enojo del emperador, se eligió un nuevo candidato a Duque de Florencia. Alejandro tenía un hijo. Era, no obstante, ilegítimo y sobre todo, muy niño. Cosimo llegó en el momento oportuno y en él se vio la solución al vacío de poder.

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