El Making of de Abrir el Viento. Viaje a Mallorca


30 Oct
30Oct

Empecé a escribir Abrir el Viento en 2018. Al principio,  mi idea era escribir una historia corta sobre el comercio del abanico en Valencia. Ya había escrito relatos parecidos y si habéis leído algún (o todos) de los libros de la serie de "Raíces Profundas ", sabréis a qué me refiero. 

Pero Abrir el Viento debió encontrar un aire cálido que lo elevó hasta crecer más de lo esperado.

Amanecer en la bahia de Palma de Mallorca


La primera vez que me di cuenta de la amplitud de aquella nueva aventura fue cuando sentí que Federico, uno de los personajes,  debía salir fuera del círculo familiar. No sé porqué decidí que iría a Mallorca. A veces, mis personajes tienen voluntad propia y no consultan conmigo sus decisiones. Así,  apareció el tío Jeremías, el hermano bohemio y escultor del estable y previsible Saturnino. Rosalía,  la madre de Federico no está muy conforme con la idea de confiar el segundo de sus hijos a su cuñado. Federico acaba, no obstante, camino de Palma, un día de 1929. 

Me pareció, pues, una idea necesaria, ambientarme para poder escribir aquella parte de la historia.

Pero,  a diferencia de Federico que vivió casi seis años en Mallorca, el mío fue un viaje relámpago: salí la víspera, pasando la noche en el barco y regresé ese mismo día en avión. ¿Se puede en tan poco tiempo imbuirse de una nueva realidad? No lo sé,  pero para mí fue suficiente o así lo viví. Era un día de julio, el mar estaba calmo como un espejo. Creo que no dormí mucho, pero no era el objetivo. ¡Ya recuperaría las horas perdidas al volver a casa! 

Iba con una lista de tareas que debía cumplir: hacer muchas fotos para tener constancia gráfica de lo vivido, conseguir el mayor número de libros posible que me permitiera obtener documentación y buscar el molino del tío Jeremías. ¡Yo no sabía que los había y que se podían ver desde la costa, como dejó reflejado el archiduque Luis Salvador en los años 60 del siglo XIX! 

Cuando descubrí que había un barrio llamado el Molinar, rebuscando en internet, pensé que seguramente sería un posible lugar de inspiración... ¿Pero, habría molinos en un barrio de pescadores? 

Sí los había  aunque muchos ya habían desaparecido. 

Comentarios
* No se publicará la dirección de correo electrónico en el sitio web.