¡Socorro! Mi casa parece un hospital /Help! My home looks like a hospital.


01 Feb
01Feb

Parece extraño que sea principios de febrero y ande te haciendo balance de las Navidades, pero es que este año... digamos que las Navidades han durado de mediados de diciembre a finales de enero, que es el tiempo que mis Lobeznos han estado con nosotros en casa.
Ya es tradicional en mi familia hacer alguna visita "médica" llegadas las Navidades. Recuerdo hace un par de años. Era el último día de cole. Me avisan que mi Lobato tiene fiebre, así que paso a recogerlo un poco antes. Para avisar del cambio de planes, llamo a mi madre al móvil. "Cariño, estoy con la tía en la ambulancia. Le ha dado un ictus mientras la acompañaba al podólogo." "Bien." le respondo yo. "Ya tengo claro el panorama. Nos vemos en Urgencias." Aunque la guinda del pastel la tiene un día de Reyes que mi tía se cayó rodando por las escaleras. Sí, no sé si os lo he dicho: mi tía tropieza con una raya de lápiz pintada en el suelo. Así que, sus caídas son regulares. Pues allá que se cayó mi tía y mientras mi madre se la llevaba a Urgencias, yo me quedaba en casa a esperar el regreso del Lobato que había pasado esa parte de las fiestas con su padre. ¿Qué hacer? El niño ardía de impaciencia por ver los regalos, y, por supuesto, se abren...en familia. ¿Solución? Abrimos videoconferencia y el Lobato destapó sus regalos mientras mi madre y mi tía esperaban en el hospital.
¿Y este año? os preguntaréis. Pues hemos tenido de todo: tiempo para jugar, tiempo para compartir, tiempo para discutir (de eso, ¡también! Es lo que tiene tantas generaciones juntas todas bajo un mismo techo) y, por supuesto, visitas médicas: una nariz rota, un brazo escayolado, gripes, infecciones, sobreinfecciones y hasta un ingreso, que por suerte, se quedó en un susto.
Me suelen mirar raro, la verdad, cuando hablo de estos temas en clave de humor, pero he aprendido reírme de todo esto si quiero mantener un poco la cordura. Y es que entre que los niños son niños y se enferman, se constipan, agarran todo tipo de virus y bacterias o simplemente se rompen algo intentando encontrar los límites de sus habilidades y que los mayores se vuelven frágiles, la vida Inter-generacional se llena de momentos relacionados con la salud.
Queda un tema importante: la generación sándwich, es decir, los de enmedio, los que ya no somos niños ni mayores y nos ocupamos de cuidar a todos los demás. ¿Qué hacer cuando caemos? Porque, sí, nosotras también nos ponemos enfermas, nos caemos y nos rompemos algo o, como dice mi hermana, nos entran ganas de marcharnos a una isla perdida y nos traigan el té en elefante.
Cuidar del cuidador...eso a veces tan difícil porque somos el pilar sobre el que se mantiene toda la pirámide. Es cuestión de... equilibrio y de... imaginación, de buena voluntad, de una red de apoyo para relevar en esos momentos en que "ya no se puede con más." No hay una sola fórmula. Hay muchas pero son hechas a medida de cada grupo Inter-generacional, incluso a veces hay que tener varios modelos porque no todos funcionan para todas las situaciones. Yo la tengo, esa red de apoyo. A veces, la red pierde un punto y necesito volver a tejerla para que me envuelva bien en los días de "frío emocional", pero estar, está. No tiene precio. Es un regalo.


It seems strange that it's the beginning of February and I'm taking stock of Christmas, but this year... let's say that Christmas has lasted from mid-December to the end of January, which is the time my Lobeznos have been with us at home.
It is already traditional in my family to make some "medical" visit when Christmas arrives. I remember a couple of years ago. It was the last day of school. I'm told my Lobato has a fever, so I'll pick him up a little earlier. To warn of the change of plans, I call my mother on her cell phone. "Honey, I'm with the aunt in the ambulance. She had a stroke while I was with her to the podiatrist." "Good." I say. "I already have a clear picture. See you in the ER." Although the icing on the cake was on a Three Kings day when my aunt fell down the stairs. Yes, I don't know if I've told you: my aunt stumbles upon a line of pencil painted on the floor. So, her falls are regular. Then my aunt fell and while my mother took her to the ER, I stayed at home to wait for the return of the Lobato who had spent that part of the festivities with his father. What to do? The child was burning with impatience to see the gifts, and, of course, they must e opened...together as a family. Solution? We started videoconferencing and Lobato uncovered his gifts while my mother and aunt waited in the hospital.
What about this year? You might ask. Well, we've had everything: time to play, time to share, time to discuss (that, too! It's what has so many generations together all under one roof) and, of course, medical visits: a broken nose, a plastered arm, flu, infections, superinfections and even an admission, which fortunately was left in a scare.
I tend to look strange, to be honest, when I talk about these subjects in a humorous way, but I've learned to laugh about all this if I want to maintain a little sanity. Between children being children and getting sick, getting a cold, catching all kinds of viruses and bacteria or simply breaking something trying to find the limits of their abilities and the older ones becoming fragile, the inter-generational life is full of moments related to health.
One important issue remains: the sandwich generation, i.e. those in between, those of us who are no longer children or seniors and take care of everyone else. What to do when we fall? Because yes, we also get sick, we fall and we break something or, as my sister says, we feel like going to a lost island and they bring us tea in elephant.
To take care of the caregiver...that sometimes so difficult because we are the pillar on which the whole pyramid is maintained. It's a matter of... equilibrium and... imagination, of goodwill, of a support network to relieve in those moments when "you can't have more". There's no single formula. There are many but they are tailor-made for each inter-generational group, sometimes you even have to have several models because not all of them work for all situations. I have it, that support structure. Sometimes, the net loses a point and I need to knit it again so that it wraps me well in the days of "emotional cold", but to be, is. It's priceless. It's a gift.



Comentarios
* No se publicará la dirección de correo electrónico en el sitio web.